La drogodependencia,
también llamada drogadicción o drogodependencia,
es un problema de salud causado
por el frecuente uso de sustancias adictivas llamadas
drogas.
Es necesario diferenciar entre diferentes elementos
que entran a formar parte del proceso de la drogodependencia:
· Intoxicacion Hace referencia a los cambios fisiológicos,
psicológicos o comportamentales provocados por el consumo de una sustancia.
· Tolerancia: Necesidad de aumentar la dosis de
la sustancia para conseguir los efectos que antes se conseguían a dosis
inferiores o bien disminución de los efectos producidos poor la sustancia al
utilizarla de forma frecuente. No implica, necesariamente, dependencia.
· Sindrome de abstinencia Conjunto de
reacciones físicas o corporales que ocurren cuando una persona dependiente de
una sustancia deja de consumirla o reduce su consumo.
Es imposible determinar o hacer referencia a una
causa en particular en relación a la drogadicción. Si bien pueden haber
similitudes entre un adicto y otro al momento de su vinculación con las drogas,
no hay factores en común a todos. Los factores varían dependiendo la persona,
la historia de vida y el contexto.
Las causas que llevan a una persona a la necesidad
constante de consumo de una droga tienen raíces en diferentes planos de su vida
(personales, familiares, sociales, laborales u otros). Es habitual que una
persona con adicción presente, en etapas de tratamiento de rehabilitación,
aspectos de fondo que se pueden considerar como los causantes, aspectos que
pueden tomarse como una consecuencia de la adicción. Sea cual sea la
dependencia de un adicto, sea cual sea el tipo de sustancia que consume,
existen tratamientos de recuperación. Éstos deben ser acompañados por
supervisión médica y tratamiento, buscando encontrar los mencionados puntos
profundos, aquellos factores que motivaron el consumo y su dependencia. En la
mayoría de las ocasiones, la sustancia no es la raíz del problema, sino una
grave consecuencia.
El
consumo repetido de drogas da lugar a que el organismo se acostumbre
físicamente. Las drogas interfieren en los mecanismos neurológicos y
biológicos, en particular en las sustancias químicas que transmiten los
mensajes entre las células del sistema nervioso (neurotransmisores), y se fijan
en los receptores específicos del cerebro. En condiciones normales, estos receptores
reciben sustancias secretadas por el cuerpo (endorfinas), que tienen
propiedades calmantes y que generan una sensación de placer. Cuando el
organismo recibe regularmente sustancias morfínicas de origen externo (como en
el caso de los consumidores de heroína), la producción interna de endorfinas
disminuye. Las sensaciones de placer no pueden provenir, en una determinada
fase de la intoxicación, más que de un aporte externo. Los efectos de las
drogas sobre el cerebro se caracterizan por: confusión mental, delirio,
alucinaciones y comportamiento generalmente agresivo.
El abuso de drogas de modo
casual o compulsivo, puede considerarse como un comportamiento que se mantiene
por sus consecuencias; cuando éstas refuerzan una forma de conducta, que pueden
reforzar la conducta anterior de la toma de la droga con un efecto placentero
(refuerzo positivo) o terminando con alguna situación aversiva para el
individuo (esfuerzo negativo) como es el alivio del dolor o ansiedad. El
refuerzo secundario o social es independiente de los efectos farmacológicos de
la droga y puede tener un papel importante. El uso de drogas puede conferir
cierta categoría social, permite el ingreso en un grupo social determinado o es
causa de aprobación o admiración en su entorno. A veces este refuerzo social
mantiene la conducta experimental del individuo, hasta que se llega a apreciar
el efecto primario de la droga o se toleran los efectos aversivos iniciales de
la droga. Esto es muy típico de drogas socialmente aceptadas, como los efectos iniciales
del tabaco.
Las
drogas también pueden producir trastornos digestivos y cardíacos. Existe el
riesgo de obstrucción brusca de un vaso sanguíneo (embolia) y de aparición de
diversas infecciones cuando se administran por vía intravenosa. En dosis muy
altas, pueden producir una intoxicación aguda, que puede llegar a la muerte por
sobredosis.




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